Lee Chandler (Casey Affleck) es un hombre seco y
malhumorado que labora como conserje en un complejo habitacional hasta que se
entera del fallecimiento de su hermano Joe
(Kyle Chandler). Este hecho lo hará
regresar a su pueblo natal Manchester by
the Sea, ubicado en Massachusetts para convertirse en tutor legal de su
sobrino Patrick (Lucas Hedges).
En principio Lee se rehúsa a volver definitivamente a ese
sitio, pues fue precisamente en ese lugar en donde vivió una de las más grandes
tragedias de su vida. Kenneth Lonergan,
quien dirige y escribe esta película, nos entrega un producto de buena
manufactura, con los innegables toques que le aporta el ser una pieza de “cine
independiente”.
Sin embargo, creo que, en primer lugar, su metraje es
excesivo ya que fácilmente le sobran cuarenta minutos. Además, en todo momento
el realizador quiere que el espectador se sumerja en el drama personal del
protagonista, cosa que al menos en mi caso no sucedió, pues en ningún momento
vi que Affleck tuviera ningún cambio significativo en su actitud. Inclusive,
hay escenas que se repiten más de una vez como las peleas “por nada” en el bar.
O discusiones insulsas vinculadas a reparar el motor de un barco.




